Organic Anti-Ageing Cosmeceuticals

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

ENTRADAS RECIENTES

NO TEORÍA CONSPIRATORIA. CAUSAS REALISTAS DE LA PANDEMIA

Este artículo cuenta con la opinión experta de dos investigadores reconocidos, Rob Wallace y Silvia Ribeiro, sobre el origen de la COVID-19.

Rob Wallace es un epidemiólogo evolutivo que ha sido consultor de Food and Agriculture Organization (FAO) y Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades. Ha estudiado y seguido el camino de las pandemias y virus durante los últimos 25 años y es autor de Big Farms Make Big Flu (Monthly Review Press, 2016) sobre los peligros de la Covid-19, la responsabilidad de la agroindustria y soluciones sostenibles para combatir las enfermedades infecciosas.

Silvia Ribeiro es la directora para América Latina del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (ETC), con estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. La soberanía alimentaria y el impacto de los desarrollos biotecnológicos en la salud y el ambiente son algunos de los temas sobre los que investiga y que la llevaron a cuestionar, desde el inicio de la pandemia, la ausencia, no solo de la descripción de las causas sino también de las propuestas para modificarlas.

Los extractos de entrevista fueron tomados de Capitalist agriculture and Covid-19: A deadly combinationuna entrevista con Rob Wallace en  Climate and Capitalism en https://climateandcapitalism.com/2020/03/11/capitalist-agriculture-and-covid-19-a-deadly-combination/ y No le echen la culpa al murciélagoentrevista con Silvia Ribeirio en el periódico español Kaos en la Red, disponible aquí: https://kaosenlared.net/las-causas-de-la-pandemia-no-le-echen-la-culpa-al-murcielago/

¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). El coronavirus que se ha descubierto más recientemente a causa de la enfermedad por coronavirus COVID-19.

¿Qué es la COVID – 19?

La COVID‑19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto este nuevo virus como la enfermedad que provoca eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente la COVID‑19 es una pandemia que afecta a muchos países de todo el mundo.

¿Qué conexión existe entre la COVID – 19 y los animales?

Conocemos bastantes datos sobre otros virus de la familia de los coronavirus, y la mayoría de estos tipos de virus tienen su origen en animales. El virus de la COVID‑19 (también llamado SARS-CoV-2) es un nuevo virus en los humanos. La posible fuente animal de la COVID‑19 aún no ha sido confirmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero existe un amplio consenso entre científicos de que es de origen animal, y se atribuye su origen a los murciélagos.

Según explica Silvia Ribeiro, “no está claro el lugar de donde proviene, porque la mutación de los virus es muy rápida, y hay muchos lugares en donde se podría haber originado. Con la intercomunicación que hay hoy en día a nivel global, se podría haber llevado de un lugar a otro muy rápidamente. Lo que sí se conoce es que empieza a ser una infección significativa en una ciudad en China. Sin embargo éste no es el origen, sino el lugar en dónde se manifiesta primero.”

¿A quién debemos culpar, entonces?

Rob Wallace afirma que “los virus infecciosos en las últimas décadas están estrechamente relacionados con las prácticas agrícolas industriales, especialmente las grandes operaciones de alimentación de animales confinados o las granjas que funcionan como fábricas. Ya hemos visto la aparición de la gripe aviar en Asia, y de la gripe porcina (que más tarde llamaron H1N1 para darle un nombre más aséptico), y también el SRAS, que está relacionado con la gripe aviar».

Silvia Ribeiro explica la teoría de Rob Wallace en más detalle, “son virus que surgen en una situación en dónde hay una especie de fábrica de replicación y mutación de virus que es la cría industrial de animales. Es porque hay muchos animales que están juntos, hacinados. Esto se repite tanto en los pollos como en los cerdos, que no se pueden mover, y por lo tanto tienden a crear muchas enfermedades. Hay cepas diferentes de virus, de bacterias, que se trasladan entre muchos individuos en un espacio reducido. Los animales son sometidos a aplicaciones regulares de pesticidas, para eliminar otra serie de cosas que hay dentro del propio criadero. También hay venenos en los alimentos -en general es maíz transgénico lo que se les da-. Todo está muy relacionado con el negocio de venta de transgénicos para forraje. Les dan una cantidad de antibióticos y antivirales, para prevenir las enfermedades, lo que va creando resistencias cada vez más fuertes”.

“La Organización Mundial de la Salud llamó a las industrias de cría de animales, sobre todo de pollos, cerdos, pero también la piscícola y la de pavos, a que dejaran de aplicar tantos antibióticos, porque entre el 70 y el 80% de los antibióticos en el mundo, se usan en la cría industrial de animales. Como son animales que tienen un sistema inmunológico deprimido, están expuestos todo el tiempo a enfermedades, y además también les dan antivirales. Les suministran antibióticos no tanto para prevenir enfermedades, sino para que engorden más rápido. Estos centros industriales de cría, desde el feedlot hasta la cría de cerdos, de pollos, y de pavos, muy hacinados, crean una situación patológica de reproducción de virus y bacterias resistentes. Pero además, están en contacto con seres humanos que los sacan a las ciudades”.

Pero este problema tiene un alcance todavía mayor…

“Lo que sucede es que los murciélagos, las civetas, y otros que se supone que han dado origen a varios virus -incluso una de las teorías es que el virus del SIDA proviene de una mutación de un virus que estaba presente en los simios-, los expanden debido a la destrucción de los hábitats naturales de esas especies, que se desplazan hacia otros lugares”, explica Silvia Ribeiro. “Los animales silvestres pueden tener un reservorio de virus, que dentro de su propia especie están controlados, existen pero no están enfermando a los animales, pero de pronto se trasladan a un medio donde se vuelven una máquina de producir virus, porque se encuentran con muchas otras cepas y virus. Llegan a esos lugares desplazados de sus hábitats naturales. Eso tiene que ver sobre todo con la deforestación, que paradójicamente es también por la expansión de la frontera agrícola. La FAO reconoce que el 70% de la deforestación tiene que ver con la expansión de la frontera agropecuaria”.

“Son varios factores que se conjugan. Los animales que salen de sus hábitats naturales, sean murciélagos u otro tipo de animales, incluso pueden ser muchos tipos de mosquitos que se crean y se hacen resistentes por el uso de agrotóxicos. Todo el sistema de la agricultura industrial tóxica y química también crea otros virus que producen enfermedades. Hay una cantidad de vectores de enfermedades que llegan a sistemas de hacinamiento en las ciudades, sobre todo en las zonas marginales, de gente que ha sido desplazada y no tiene condiciones de vivienda y de higiene adecuadas. Se crea un círculo vicioso de la circulación entre los virus”.

Como comenta Rob Wallace, «los centros de capital, lugares como Londres, Nueva York y Hong Kong, deben ser considerados nuestros puntos críticos de enfermedades primarias. Incluso los más remotos se ven afectados. El ébola, el zika, los coronavirus, la fiebre amarilla de nuevo, una variedad de gripes aviares y la peste porcina africana están entre los muchos patógenos que salen de las tierras más remotas hacia bucles periurbanos, capitales regionales y, en última instancia, a la red mundial de viajes. Desde murciélagos de frutas en el Congo hasta matar a los bañistas de Miami dentro de unas semanas.»

¿Cómo deberíamos enfrentar esta crisis?

Silvia Ribeiro “Quiero aclarar que yo estoy de acuerdo en que se tomen las medidas de distanciamiento físico, no social, pero eso debería ser acompañado con medidas que puedan apoyar a quienes no tienen condiciones de hacerlo por su vulnerabilidad. El hecho de seleccionar una enfermedad en particular como en este caso es una enfermedad infecciosa, para desatar toda la batería de lo que sería un ataque global a la situación de pandemia, por un lado no cuestiona las causas, pero por otro lado instala una serie de medidas represivas incluso, muy autoritarias, desde arriba, de decir a la gente: “Haga esto, haga lo otro, porque nosotros sabemos lo que usted tiene que hacer y lo que no”. Todo eso está relacionado con no ver el fondo del problema, las causas reales”.

¿Qué cambios sostenibles podríamos llevar a cabo?

Rob Wallace, «Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los trinquetes ambientales y las infecciones descarnadas. Introducir variedades de existencias y cultivos y una resilvestración (naturalización) estratégica, tanto a nivel agrícola como regional. Permitir que los animales para alimento se reproduzcan in situ para que se transmitan inmunidades probadas. Conectar la producción con justa circulación. Subvenciones a los precios y a los programas de compra de los consumidores que apoyan la producción agroecológica».

Silvia Ribeiro, “Hay trabajos muy serios de investigación de ETC y de GRAIN que muestran que el 70% de la población mundial se mantiene por la producción en pequeña escala de campesinos, pequeños agricultores, también huertas urbanas, y otras formas de intercambio y recolección de comida que son pequeñas, descentralizadas, locales. Esto es lo que le da de comer a la mayor parte de la humanidad. Y no solo es comida más sana, sino es la que llega a la mayor parte de la gente. Habría que fortalecer y apoyar estas alternativas. Es como un paradigma para pensar soluciones desde abajo, descentralizadas, colectivas, de solidaridad, para ver cómo cuidarnos, frente a una amenaza que nos puede infectar, pero cuidarnos también entre nosotros, y seguir trabajando en la creación de culturas que se cuestionan la situación actual”.

Nos encantaría conocer tu punto de vista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.